…-Ahora les explico,
cuando yo traje a las tropas a
bordo del Renato Guitart,
momentos antes de salir, la
tripulación fue reunida en el
comedor de tripulantes. Allí se
presentó un Mayor del Ministerio
de las Fuerzas Armadas para
leernos un comunicado que
enviaran Fidel y Raúl. Después
de toda la trova sabida del
honor de la misión que salíamos
a cumplir, se nos ordenó que en
caso de que el buque fuera
detectado por fuerzas navales
norteamericanas, nosotros
teníamos que encerrar a los
soldados en las bodegas y
proceder a hundir el buque con
ellos adentro. En ningún momento
podíamos caer en manos del
enemigo y que la palabra
rendición estaba borrada del
diccionario cubano.
-¡Rayos! eso sería un genocidio.
Dijo el Tele.
-¡Ven acá! ¿Y de la vida de la
tripulación, qué?
-Se supone que nos teníamos que
inmolar con ellos. Le respondí.
-¡Compadre!, me has puesto los
pelos de punta, ¿tú le has
contado esto a alguien?
-A nadie, solo a ustedes, pero
eso lo saben todos los
tripulantes que viajaron cuando
la guerra con las tropas.
-La vida de nosotros no vale
nada, ese tipo puede hacer con
ella lo que quiera.
-Ya tu lo dijiste, por favor, no
comenten nada, algún día se
sabrá toda la verdad…
“La Misión de los Condenados” es
un documento desgarrador que
narra las condiciones
infrahumanas en la que fueron
transportadas las tropas cubanas
hacia Angola.
1200 hombres fueron embarcados
en naves de la marina mercante
cubana sin avituallarlas de
chalecos salvavidas. El baño fue
prohibido durante la travesía y
aquellos hombres fueron
infestados por ladillas. Luego,
como si se tratara de animales,
serían fumigados sobre cubierta
con DDT. Sin embargo, todas esas
situaciones carecían de
importancia ante la orden
recibida momentos antes de
partir en esa “Misión
Internacionalista”, había que
encerrar a todos aquellos
soldados en las bodegas y hundir
el barco en el supuesto caso de
ser detectados por fuerzas
navales enemigas.
El silencio sobre este macabro
acontecimiento se mantuvo desde
1975 hasta el año 1999 donde su
autor, Esteban Casañas Lostal,
decide romper el silencio y
darlo a conocer a la opinión
pública internacional. Hace solo
unos meses, otra persona ha
ratificado lo expresado en este
relato en un blog conocido como
“Los Miquis de Miami”, no
existen vínculos entre las dos
partes. Sirva como testimonio de
la crueldad y desprecio por la
vida humana de seres tan
fanáticos como los Castro. Por
su extensión, este trabajo puede
ser leído en uno de los blogs
del autor, prefirió colocarlo en
el de sus narraciones sobre el
mar, porque el mismo corresponde
a una de sus aventuras
marítimas.