uien no tenga genes
revolucionarios,
quien no tenga
sangre
revolucionaria,
quien no tenga una
mente que se adapte
a la idea de una
revolución, quien no
tenga un corazón que
se adapte al
esfuerzo y al
heroísmo de una
revolución, no lo
necesitamos en
nuestro país …
Fidel Castro 1º DE
MAYO DE 1980
Antes de la llegada
de Castro al poder
en Enero de 1959, la
población cubana
rondaba los seis
millones y medio de
habitantes. De toda
aquella población
heredada, solo una
ínfima e
insignificante parte
de ella emigró al
extranjero por
razones económicas,
políticas o de otra
índole.
La emigración de los
isleños ha ido en
aumento en el
transcurso de los
años y se
diferencian varias
generaciones entre
ellas. Tuvo sus
inicios desde los
mismos instantes de
la llegada de
Castro, siendo los
primeros desplazados
aquellos que se
vieron afectados
tempranamente con
las medidas
adoptadas por su
régimen. Puede
afirmarse que esa
primera andanada de
cubanos hacia el
exterior y con
principal destino
los Estados Unidos,
correspondió a casi
la totalidad de la
clase adinerada del
país y una parte muy
importante de su
clase media. Otros,
distribuidos entre
las tres clases
sociales muy bien
definidas, lo
hicieron
atemorizados por sus
vínculos al viejo
sistema y las
medidas de terror
impuestas desde los
primeros días por
los vencedores.
En el año 1965 se
dispara la primera
manifestación de
descontento popular
y los deseos masivos
de emigrar cuando
los acontecimientos
de Camarioca.
Oportunidad en la
que quedaron varados
en la isla miles de
nacionales sin poder
lograr su objetivo.
La historia vuelve a
repetirse y con
mucha más fuerza en
el año 1980 cuando
los eventos de la
embajada del Perú y
el puente
establecido por el
Mariel. Para tratar
de contrarrestar la
imagen negativa de
aquella oleada
humana, Castro
procedió a limpiar
cárceles y
hospitales
psiquiátricos,
obligando a
delincuentes y
enfermos mentales a
abandonar el país,
calificando a toda
esa masa humana de
“escorias”. Quedan
institucionalizadas
las “Brigadas de
Respuesta Rápida” y
legalizadas por el
consentimiento
gubernamental los
“Actos de Repudio”,
donde sin el menor
escrúpulo posible
utilizó a
delincuentes
comunes.
En 1994 se produce
otra gran salida de
balseros que actuó
como válvula de
escape a la
situación atravesada
por la caída del
bloque socialista.
Manteniéndose hasta
la actualidad como
una herramienta de
chantaje en su
enfrentamiento con
el gobierno de los
EU.
Las modalidades
implantadas para
realizar esas
emigraciones han
variado mucho, las
balsas han sido
sustituidas por
lanchas rápidas y el
tráfico humano
realizado con el
consentimiento de
varios países
mediante la venta de
visas. Sin embargo,
vale destacar el
éxodo constante
mantenido desde hace
unos años por
jóvenes de ambos
sexos que, utilizan
como pasaporte y
boleto de viaje la
unión matrimonial
con extranjeros sin
distinguir edades,
razas, credos,
países, etc.
Se dice que la
población cubana en
el exterior anda por
los dos millones de
habitantes y que más
de la mitad de ellos
radican en los
Estados Unidos. Sin
embargo, no resulta
nada asombroso
encontrarse con un
cubano en países tan
distantes como
Australia, Japón o
Tailandia. Peor aún
resulta aceptar que
en ese desespero por
abandonar la isla,
nuestros
compatriotas no
distingan entre
países pobres o
ricos y de culturas
muy diferentes a la
nuestra. Cubanos hay
regados por el mundo
gracias a esa
revolución, existen
en países
musulmanes,
africanos, y entre
los más pobres del
continente
americano. Cualquier
opción es aceptable
en su desespero por
escapar de lo que se
ha convertido una
trampa.
El constante éxodo
de los nacionales ha
sido una de las
grandes “victorias”
de la revolución
cubana, si las
cifras no son
mayores se debe a su
condición de isla
que actúa como
elemento regulador
de esa actividad.
Miles de cubanos han
perdido la vida en
ese intento por
abandonar el paraíso
del proletariado,
muchos de ellos
descansan en la
profundidad del mar,
fueron devorados por
tiburones o
sencillamente
asesinados por las
embarcaciones de
guardafronteras. Las
verdaderas cifras se
conocerán el día que
se produzca un
cambio y se proceda
a la reconstrucción
de nuestra historia.
Mientras tanto,
aquella isla
encantadora que
fuera el objetivo
final de muchos
emigrantes,
continuará siendo un
polvorín de
pronósticos
impredecibles, un
sitio del que todos
o casi todos aspiran
escapar algún día,
pero sus voces solo
pueden ser
escuchadas por sus
conciencias. Paraíso
de turistas y
trasnochados, lo
cierto es que nadie
ha tomado una balsa
con destino a sus
playas desde 1959.
Este es otro de los
altos precios
pagados por el
pueblo cubano en esa
alocada aventura
llamada
“revolución”.
… Quien no tenga
genes
revolucionarios,
quien no tenga
sangre
revolucionaria,
quien no tenga una
mente que se adapte
a la idea de una
revolución, quien no
tenga un corazón que
se adapte al
esfuerzo y al
heroísmo de una
revolución, no lo
necesitamos en
nuestro país …
Fidel Castro 1º DE
MAYO DE 1980
… ¡Hummmm!...