e he pasado toda la
tarde buscando
información sobre
aquella entrevista, yo
sé que escribí un
artículo atacando su
posición ante la muerte
de varios jóvenes
pinareños que se
inyectaron el virus del
SIDA. Todos ellos deben
estar muertos
actualmente, pero yo vi
un documental donde
entrevistaron a los
últimos sobrevivientes.
Si existen cosas que me
han conmovido de Cuba,
verlos y escucharlos me
enterró en una terrible
depresión. Vi a mi hijo
entre aquellos muchachos
llenos de vida que
después de su acto
suicida trataban de
luchar por continuar
entre nosotros, ¿por qué
aquella acción
irracional? Solo por el
hecho de ser acosados
por un régimen que los
discriminaba por sus
inclinaciones musicales,
eran seguidores de una
corriente propia para
traidores a su tierra y
cultura, eran niños y
niñas amantes del Rock,
terrible pecado en una
tierra donde todos
estaban condenados a
cantar la Guantanamera.
Pésimos fueron los
análisis realizados por
el Vicario de la iglesia
cubana, tataranieto del
Padre de la Patria y al
que todos los cubanos
guardan en sus memorias
como uno de los
precursores de esa
batalla que aún no ha
terminado. Carlos Manuel
de Céspedes liberó a sus
esclavos para que se
sumaran a la libertad de
nuestra isla, su
tataranieto asume
posiciones favorables a
los modernos
esclavistas. No podemos
referirnos a un hombre
inculto o desinformado
de nuestra historia,
hablamos de un ser
sumamente preparado y
que ostenta varios
premios internacionales
en diferentes campos
intelectuales. ¿De quién
hablamos entonces?
Hace solo unos días, el
tataranieto del padre de
la patria ofrecía unas
declaraciones al órgano
oficial del partido
comunista de Cuba y uno
de los pocos medios de
prensa existentes, como
es de suponer, bajo la
tutela y control del
gobierno, me refiero al
periódico Granma. Entre
sus páginas, este
vicario activo que
ejerce su actividad
pastoral en una de las
iglesias de La Habana,
se declara ferviente
admirador de un asesino
de la talla de Ernesto
Guevara, alias el Ché.
Pero es tan ruin y bajo,
que sus declaraciones
toman como fuente unas
supuestas
manifestaciones del Papa
Juan Pablo II durante un
viaje al África, nadie
puede desmentir a un
muerto.
¿Qué opina Su Santidad
sobre el Che? Fue una de
las preguntas que le
hicieron al Papa el
grupo de periodistas
durante el vuelo y le
sirvieran de inicio para
ese romance casi
homosexual con las ideas
de un asesino. …A la
hora de juzgar los
hechos de una persona,
no deberíamos eludir las
motivaciones que tuvo
para realizarlos, para
asumir una actitud ante
la vida. El Che no es
una excepción. Una cosa
son los excesos que
podría haber cometido en
el marco de esa
«preocupación», y otra,
de muy diverso carácter,
las que cometen hombres
y grupos por las
sinrazones del egoísmo y
la ambición desmesurada…
Solo un pajarraco
enamorado puede
justificar los crímenes
cometidos por Ernesto
Guevara, poco importa su
abolengo y el nombre que
arrastre
inmerecidamente. De poco
han servido todos
aquellos gritos que aún
retumban en las murallas
de La Cabaña ante oídos
sordos de turistas y
gemidos de prostitutas
que se venden por
escapar del paraíso
proletario de Guevara.
Para el tataranieto de
Carlos Manuel de
Céspedes no cuenta el
testimonio de decenas de
cubanos que escucharon
el grito de ¡Viva Cristo
Rey! Y luego el tiro de
gracia de Guevara.
…Conocimos que era
médico… Manifestó este
pajarraco con sotana
negra al periódico
Granma, nadie ha podido
presentar el título que
acredite a Guevara como
doctor en nada que no
sea su alergia al agua y
su odio desmesurado por
quienes no compartieran
sus ideas, algo
manifestado en uno de
sus brillantes
discursos, donde
manifestó que el hombre
tenía que convertirse en
una máquina de matar y
de odio. No sé si ese es
el credo aprendido en
las escuelas del vicario
cubano, pero es el que
admira al alabar al Ché.
El marxismo no es su
orientación política o
filosófica, dice él.
Tampoco lo ha sido de
Jaime Ortega Alamino,
pero muchos puntos de
convergencia existen
entre ellos y el régimen
cubano. Tantos, que
llega su influencia
hasta el Vaticano y no
se puede distinguir si
hablamos de iglesia o un
estado medio comunista,
un poco más allá del
medio, como tirando a
colorado.
Es una lamentable
vergüenza que, mientras
muchos buenos sacerdotes
realizan una labor
titánica en nuestra isla
venciendo infinidad de
dificultades para atraer
al pueblo a sus templos,
unos prostituidos y
corruptos prelados como
el vicario Carlos Manuel
de Céspedes y su amo
Jaime Ortega, se
arrodillen ante el
régimen que tanto daño
le ha provocado a esa
iglesia, se levanten la
sotana y les muestren
las nalgas. Individuos
como estos deben ser
crucificados para que
comprendan un día el
sacrificio que hizo
Jesús por nosotros. La
iglesia y asesinos como
el Ché nunca serán
compatibles, ¡Viva
Cristo Rey! Gritaron
muchos de los fusilados
por él y nosotros no
olvidamos