
lamó la atención que Evo estuvo silenciosos durante la situación de amenaza de guerra entre Venezuela, Ecuador y Colombia, que quedó resuelta entre la reunión del Grupo de Río en Santo Domingo, y la reunión de Cancilleres de la OEA en Washington. La razón es que Bolivia, bajo el liderazgo inepto de Evo, está enfrentando una crisis política, económica e institucional.
La crisis se debe a la ineptitud de los colaboradores de Evo, para no hablar del flamante presidente boliviano. Prevalece la mentalidad de que todo se resuelve emitiendo decretos, que están mal concebidos y basados en teorías marxistas trasnochadas. La rotación de mandos bajo Evo ha sido vertiginosa. En áreas como la producción petrolera y de gas, en la que hay que tener capacidad técnica para resolver los problemas, han prevalecido los teóricos marxistas. Al mismo tiempo, se ha concentrado el esfuerzo en actividades como la elaboración de una nueva constitución para darle más poder a Evo, ignorando los elementales requisitos legales para su aprobación.
Así, la Asamblea Constituyente que fuera creada por una ley aprobada por el Congreso, que Evo no controla, requería que se aprobara en primera instancia por el voto de dos terceras partes de sus miembros. Este requisito fue ignorado y ahora quieren forzar a que se someta a un referendo popular una versión de la constitución aprobada en una sesión en la que solamente pudieron votar los del partido de Evo, el Movimiento al Socialismo (MAS). Mientras, en los departamentos de la llamada Media Luna, Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, donde se aprobó la autonomía en un referendo popular, se ha avanzado hasta el punto en que para Mayo convocan referendos regionales para aprobar sus estatutos declarando su autonomía del gobierno central.
Al mismo tiempo, el Gobierno de Evo modificó en dos ocasiones la forma en que distribuyen los ingresos generados por la nacionalización de la producción de petróleo y gas, el llamado Impuesto de HidroCarburos (IDH), para reducir los fondos disponibles a los gobiernos departamentales. Siendo la producción de gas posiblemente la fuente de ingresos número uno del país, debido a la nacionalización, se paralizó el proceso de inversión, sobretodo de la principal empresa productora la estatal brasileña PETROBRAS. A resultas de esta parálisis en las inversiones, la capacidad de exportación de gas del país se ha ido reduciendo según se agotan los pozos en explotación. Ya Bolivia ha sido incapaz de cumplir los compromisos de suministro de gas contratados con Argentina y están pidiendo a Brasil que acepte reducir sus entregas para poder atender esos compromisos. Eso no quita para que se firmen nuevos compromisos con Paraguay y Uruguay, los que deben ser muy confiados, al aceptar la palabra de autoridades bolivianas.
El 14 de Marzo, la superintendencia de telecomunicaciones (SITTEL), emitió una circular amenazando a las estaciones de radio y televisión del país que trasmitieran noticias que causaran alarma, aunque fueran ciertas, con la suspensión de 25 a 150 días. Ante la ola de protestas que esa circular generó, hace un par de días la SITTEL retiro la circular.
Ahora, acaban de emitir un Decreto Supremo prohibiendo la exportación de aceite de oleaginosas, diz que para asegurar el suministro doméstico. Pero los productores, en una industria que exporta $200 millones de dólares anuales indican que el consumo nacional sólo representa un 10 por ciento de la producción nacional. Esta medida fue basada en datos errados de la exportación de los meses de Enero y Febrero, y amenaza con el desempleo de unos 300,000 obreros y campesinos en la provincia de Santa Cruz. Por tanto, pudiera ser que esté asociada con la amenaza de autonomía regional. Y, si no lo está, lo va a estar, pues los productores ya han solicitado el respaldo de las autoridades departamentales.
Pasada la Semana Santa, está planteada una negociación entre el gobierno central y los gobiernos de los departamentos que demandan la autonomía, mediado por la Iglesia Católica. Parece que hay dudas entre los departamentos de que el mediador designado por la Iglesia, es hostil a la gestión autonómica, y hay reservas en cuanto a su imparcialidad. Nada, que el hijo de Hugo Chávez y nieto de Fidel Castro, está metido en aguas muy profundas para meterse a opinar sobre crisis en otras partes del Hemisferio.