|
Fidel no
renunció al poder, sólo a posiciones
Dr. Ernesto F. Betancourt
Desde Washington, D.C. |

ba a esperar a las elecciones en la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular para escribir esta columna, pero las dos reflexiones de Fidel, publicadas después de su renuncia, hacen eso innecesario. En Cuba no hay un régimen comunista, sino uno feudal, encabezado por un caudillo tropical dotado de carisma, Fidel. Fidel mintió e hizo otras trastadas para alcanzar el poder por pura ambición personal. El carisma de Fidel es la base de la legitimidad del régimen. La legitimidad está donde esté él.
La renuncia a una posición, como presidente del Consejo de Estado o de Ministros o Comandante en Jefe, sólo indica que ya Fidel no ocupará esa posición. Pero el poder legítimo en dichas posiciones será ejercido por quienes él delegue. Fíjense que no abandonó la posición de Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC).
La constitución vigente establece que el PCC es el órgano permanente del poder en Cuba. Fidel, en vista de sus limitaciones físicas, que ha reconocido en dos ocasiones, renunció a dos cargos que demandaban un nivel de actividad física que ya no podía atender por razones de salud, pero sin abandonar el poder. Como ocupa tantos cargos, se va a concentrar en el que le permita, desde detrás de las bambalinas, seguir manejando a los títeres que, por décadas, ha utilizado para gobernar a Cuba. Nada más, señores. Ese será el papel de Raúl y el de Machadito.
De acuerdo con la información que tengo de dentro de Cuba, uno de los problemas de salud que agobian a Fidel son ataques incontrolables de llanto. Imagínense lo que duraría el carisma de Fidel si, de pronto, en medio de uno de sus largos discursos en la Plaza de la Revolución, se echara a llorar incontrolablemente. Eso haría trizas la legitimidad carismática del régimen.
Ante esa situación, Fidel está tratando de preservar su poder, delegando la autoridad operativa del régimen a la gente mediocre que él ha utilizado a todo lo largo para gobernar Cuba. Esto es un esfuerzo por lograr la institucionalización de su poder carismático. Hasta ahora eso no lo ha logrado nadie. Por tanto, desde el punto de vista sociológico, es un esfuerzo muy interesante.
Que eso es lo que está ocurriendo se hace evidente por sus dos últimas reflexiones. Le molestó que tanto Bush, como Clinton, como Obama, tuvieran la osadía de plantear que en Cuba tenia que haber cambios para que Estados Unidos cambiara su política respecto al régimen. En la primera reflexión dice, “!Cambio, cambio, cambio!, gritaban al unísono.” Agregando, “Estoy de acuerdo ¡cambio! Pero en Estados Unidos. Cuba cambió hace rato.” Al inicio de la reflexión reconoce que, “los días de tensión, esperando la proximidad del 24 de febrero, me dejaron exhausto.” Y cierra diciendo, “Estoy enfrascado ahora en el esfuerzo por hacer constar mi voto unido en favor de la Presidencia de la Asamblea Nacional y del nuevo Consejo de Estado, y cómo hacerlo.”
Fidel ha revelado que, lejos de estar dispuesto a renunciar al poder, lo que quiere es poder de veto sobre los cambios que quieran introducir los que lo ocupen. Esa meta se da de cachetadas con las aspiraciones de mejoras en el bienestar popular que está alentando Raúl. Sólo esa contradicción puede explicar que Fidel haya sentido “tensión”´. El “voto unido” es el arma que ha utilizado para condicionar su apoyo a la terna que aprobó la Asamblea para sustituir la actual. Se salvó Ricardo Alarcón, a quien, si recuerdan, dejó fuera en la carta de Julio de 2006. Carlos Lage perdió status y Felipe Pérez Roque quedo fuera. Dicen que Raúl y sus generales no lo tragan.
¿Se saldrá Fidel con la suya? Lo dudo. El cambio político y económico en Cuba ha prendido a nivel de la calle y más tarde o más temprano va a prevalecer. El soberano es el pueblo. Fidel se expone a perder su liderazgo carismático si persiste en perpetuar el sistema comunista que utilizó para justificar su régimen caudillista. El comunismo ha fracasado en Cuba, igual que en la URSS y en todo el bloque soviético. Sigo creyendo que vamos a una explosión social.
|
|
|