El colmo de las humillaciones del payaso de Caracas, fue que Alvaro Uribe lo destituyera como mediador para la liberación de los rehenes. Actuando como dueño y señor del patrimonio venezolano, Chávez dijo sandeces a granel contra el presidente Uribe y amenazó con suspender el comercio entre Colombia y Venezuela. Como ignorante que es, no sabía que miles de millones de dólares en transacciones comerciales no se reorientan a corto plazo. Además, eso crearía una crisis de aumento de precios en momentos en que las presiones inflacionarias ya están causando irritación entre el pueblo venezolano. Había que hacer algo dramático para salvar al bocón del Palacio de Miraflores en Caracas.
En mi opinión, por eso es que Chávez fue a Cuba. El genio propagandístico de Fidel se ve detrás de toda esta operación. Ya no es esencial que Chávez se retrate con su padre político. Todo lo contrario. El papel de Fidel en concebir la operación, y de la inteligencia cubana es implementarla, hay que taparlo lo más posible.
Por ejemplo, hay que presionar a Uribe a que acepte restaurar el papel de mediador con las FARC a Chávez. ¿Quién puede hacerlo? Cuba es anfitriona en La Habana de las negociaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Gobierno de Colombia. Uribe tiene que meditar cuidadosamente sus reacciones para no poner en peligro esas negociaciones. Es más, creo que esa fue la razón por la que Uribe encargó a Chávez la mediación con las FARC inicialmente.
Yendo a la operación en sí. Mucho más lógico hubiera sido que los tres rehenes que iban a liberar las FARC se hubieran reunido con sus familias en el aeropuerto de Villavicencio. Pero eso no le hubiera permitido a Chávez participar en el circo. Además, había que envolver a otros gobiernos de América Latina, todos zurdos. Fíjense cuáles, Brasil, Argentina, Bolivia, Cuba y Ecuador. Ah, y no se podía ignorar a Francia. Después de todo, una de las premisas de este canje es que Uribe tenga que dejar a Chávez seguir de mediador para negociar el rescate de Ingrid Betancourt. Para ello, hay que darle un papel a Francia. Además, se incluyó a Suiza y la Cruz Roja Internacional para darle un acento humanitario.
El que crea que un andamiaje como éste se le ocurre a un ignorante como Hugo Chávez está muy despistado. Esta operación persigue usar a los rehenes para restaurar el prestigio internacional de Chávez. Sólo Fidel, dentro de la izquierda latinoamericana, es capaz de concebir algo tan complejo.