La entrevista de Fidel


Dr. Ernesto F. Betancourt
Desde Washington, D.C.



on gran revuelo de despachos de agencias noticiosas acreditadas en la Habana supimos de una nueva entrevista del moribundo. Y sigo diciendo moribundo porque, políticamente, esta entrevista lo confirma. En cuanto a si vive físicamente, no es asunto que me concierna mucho. Veamos, lo que saqué de la versión en vivo de Granma.

    No hay lugar a dudas que, físicamente, parece estar mejor. Pero, ¿y qué? Con acceso a los mejores médicos del mundo, lo que sigue siendo fuente de preguntas es ¿por qué, después de catorce meses de operado, no puede tenerse en pie? Toda la entrevista fue en la cama. Ya ni siquiera hace el esfuerzo patético de la última vez de ponerse a dar unos pasitos titubeantes. Después, lo retrataron de pie con el lacayito de Angola.

     Mentalmente, parece estar al tanto de los hechos más recientes. Cita el tipo de cambio euro-dólar y los últimos precios del petróleo. Pero su voz no parece clara y salta de un tema a otro sin ton ni son. Esto no es nada nuevo. Yo decía antes que su mente funcionaba como un “pin ball machine,” en la que cuando la pelotita va bajando y tropieza con un bombillo, éste se enciende. Ese mecanismo disperso de asociación de ideas sigue funcionando de la misma manera. Pero, en definitiva, parecía incoherente.

    El contenido de la entrevista no ofrece nada de interés para la ciudadanía, aparte de quienes están preocupados por su salud. Fidel habló de los libros que está leyendo sobre Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Alan Greenspan. La mayoría de la gente en Cuba quiere saber si les van a aumentar los salarios en respuesta a las críticas que hiciera Raulito en su último discurso. Quieren saber si va a haber cambios en el sistema de producción agrícola más allá de que le paguen a los campesinos por lo que producen y entregan a los órganos de acopio. Hace falta que se libere la estructura de adquisición de insumos para la producción y para la distribución de productos agrícolas. Las casas necesitan reparación y no hay acceso libre a los materiales necesarios, ni a servicios de electricistas, albañilería, carpintería y plomería que permitan a la gente hacer esas reparaciones por su cuenta. El sistema de transporte es un verdadero desastre y la gente no puede llegar a su trabajo a tiempo porque no hay transporte. No importa cuántos decretos represivos emita Raulito.

     Esos son algunos de los temas de los que no habla Fidel en la entrevista y que son de interés para el cubano de a pié. Pero el pobre diablo lamebotas de Randy Alonso, el moderador de Mesa Redonda que lo entrevista, no hace una sola pregunta relevante al respecto.

    Esto, en momentos en que Cuba es un hervidero de rumores y comentarios alentados por la creación de toda clase de grupos de discusión sobre los cambios que espera la base del régimen. Además de los rumores de que Raulito cultivará la parálisis hasta la muerte de su hermano por temor a que éste pudiera desautorizar cualquier cambio que iniciara en la excesiva centralización del régimen, que son claramente las causas de su fracaso. El señor feudal no toleraría ningún cambio que implicara una crítica al autoritario sistema que impuso sobre la nación.

   Recientemente oí los comentarios de varios miembros de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana, (ASCE) que asistieron a la reunión en Montreal del Latin American Studies Association, (LASA). Todos coincidían en que, entre los 138 intelectuales de Cuba que asistieron a la reunión, era evidente que había una efervescencia de ideas sobre los cambios que se requerían. Pero estos intelectuales no son parte de la nomenclatura. Recuerdo de reuniones anteriores en que preguntamos, en privado, a uno de ellos sobre si sus sugerencias llegaban a convertirse en decisiones gubernamentales y nos explicó que no porque ellos estaban muy distantes del centro decisorio, que en aquella época era el propio Fidel.

     La entrevista me confirma que ya Fidel no puede tomar las riendas del mando, pero lo que sí puede hacer es movilizar a sus seguidores para bloquear cualquier iniciativa que vaya en contra de la imagen que él quiere que prevalezca. ¡Pobre Cuba! Está a merced de un charlatán que parece ha recuperado suficiente vitalidad para paralizarlo todo, aún cuando ya está moribundo políticamente.