
OR UNA PARTE, LA REVISTA TIME nos dice que el
gobierno de EEUU tiene información de que Fidel está
enfermo de muerte a resultas de un cáncer terminal.
Por otra, Raúl dice que está recuperándose, que lo
llama por teléfono constantemente y que no tiene
cáncer. Pero el hecho es que Fidel no ha dado la
cara en un mes. Y mientras tanto, su política
exterior está fracasando en América Latina y, en la
ONU, los No Alineados le han fallado miserablemente
a Hugo Chávez. Veamos.
Rafael Correa surgió como un meteoro en el
horizonte político ecuatoriano. Alardeaba de sus
vínculos con Fidel y Chávez. Pero, a fin de cuentas,
quedó cuatro puntos porcentuales detrás de Alvaro
Noboa. Es un candidato que no tiene un sólo diputado.
En la segunda vuelta, es muy probable Noboa lo
derrote. Consciente de que su mensaje estaba
equivocado, Correa ha dicho que es católico, repudió
sus palabras de apoyo a la FARC colombiana y se
distanció de Chávez y Fidel. Además va a hacer
ofertas concretas en temas de interés a los
ciudadanos. Un poco más y habla bien de Bush. Noboa
tiene a su favor la fortuna familiar, el apoyo de un
partido que ha creado a lo largo de los años y el
apoyo de muchos votantes que en la primera vuelta no
votaron por él.
En Bolivia, Evo Morales sigue perdiendo respaldo
popular. La alianza con Cuba se empantana porque los
médicos cubanos no son bien recibidos por sus
colegas bolivianos y hay muchas deserciones. La
alianza con Chávez se está tornando negativa. El
apoyo externo actual es Néstor Kirchner, a quién le
quiere vender un gas que no tiene. ¿Será que le va
suministrar el gas de Petrobrás? Esto debe preocupar
a José Ignacio Lula da Silva, en Brasil. Quien, por
cierto, en una entrevista, dio a Fidel por muerto.
Pero el mayor desastre de la política exterior
fidelista ha sido en la ONU. ¿Cómo es posible que,
después de asumir la presidencia de los No Alineados,
Cuba no ha logrado suficiente disciplina en sus
filas para garantizar la victoria de Venezuela en la
votación por el puesto rotativo en el Consejo de
Seguridad? Esa es una de las peores y más tangibles
consecuencias de la incapacitación de Fidel. El debe
estar muy mortificado por la incapacidad de Chávez,
y del binomio Raúl-Felipito, en lograr una mejor
votación para Venezuela. Una y otra vez, Venezuela
quedó más de treinta votos por debajo de Guatemala.
Ahora, Chile propone a otra nación, puede que sea
Uruguay o México.
En cuanto al futuro, pasemos a Nicaragua. Daniel
Ortega tiene que ganar en la primera vuelta o queda.
Con la experiencia de las elecciones previas, el
Frente Sandinista accedió a la prisión domiciliaria
del pillo de Arnoldo Alemán a cambio de que el
Partido Liberal Constitucional apoyara en la
legislatura rebajar la votación requerida para ganar
en primera vuelta a solamente 35 por ciento de los
votos, llevando al menos 5 de ventaja sobre el
segundo. Entre José Rizo, el candidato de Alemán, y
Edmundo Jarquín, el candidato sandinista
independiente, impedirían a Eduardo Montealegre,
Alianza Liberal Nicaragüense, acercarse a Ortega. De
acuerdo con la última encuesta Cid-Gallup, una
victoria de Ortega en la primera vuelta parece
factible. Ante esa posibilidad, el Consejo Superior
de la Empresa Privada (COSEP) optó por pedir a sus
miembros que hicieran campaña a favor de Montealegre.
Veremos.
Fidel debe estar sufriendo mucho con lo que está
pasando. Lo siento Cardenal Ortega, pero no me da
ninguna pena que sufra antes de morir.