DE ACUERDO CON AMORÍN,
FIDEL ESTÁ CADUCO

Dr. Ernesto F. Betancourt
Desde Washington, D.C.


l regreso de Fidel a la actualidad política ha sido funesto.
En un artículo bajo su firma en el órgano del Partido Comunista cubano, Granma, Fidel trató de anticiparse a la reunión de Lula con Bush en Camp David, durante la cual las dos grandes potencias de las Américas avanzarían en el acuerdo inicial sobre el etanol. Con su habitual retórica apocalíptica, Fidel habló de condenar al hambre y la sed a tres mil millones de personas en el mundo en desarrollo. El canciller de Brasil, Celso Amorín, pronto lo puso en su lugar. De paso lo tildó de viejito obsoleto. Ya Chávez había cancelado las once plantas de etanol que supuestamente Cuba iba a construir en Venezuela con su plata.

    En primer lugar, Fidel es el padre del desastre azucarero cubano. La producción de azúcar en Cuba ha caído a niveles de principios del siglo pasado a resultas de su autoritaria e ignorante gestión. Cientos de miles de obreros cubanos han perdido sus empleos y más de cien comunidades, bajo el nombre de bateyes, han perdido su principal fuente de empleo y servicios sociales. Si Cuba hubiera estado bajo un régimen de iniciativa individual, esto no hubiera ocurrido. Pero Brasil, además de contar con los recursos naturales requeridos, tiene una economía de mercado que ha aprovechado la crisis energética para convertirse en un país de vanguardia tecnológica.

    En segundo lugar, el cierre de cien centrales azucareros en Cuba ha coincidido con la época en que Cuba ha pasado a depender de los Estados Unidos para el suministro de alimentos a su población. Las tierras liberadas del cultivo de caña en Cuba se han convertido en campos de marabú, porque los genios del perfeccionamiento empresarial, del raulista General Ulises Rosales del Toro, hasta ahora no han logrado desarrollar ningún cultivo alterno. Por tanto, poca autoridad tiene el régimen cubano para decir que el desarrollo de la producción de etanol, usando la caña de azúcar, retiraría tierras de la producción de alimentos. Cuba sobrevive el fracaso del régimen gracias a la producción agrícola americana.

    En tercer lugar, la realidad es que el mundo tiene que encontrar fuentes de generación de energía renovables porque, más tarde o más temprano, las reservas de petróleo, gas y carbón se agotarán. Cuba tiene la fortuna de gozar de condiciones climáticas y de suelos favorables al desarrollo de una de las dos alternativas agrícolas de energía renovable que se han identificado hasta ahora, la caña de azúcar. La otra es el maíz.

    Brasil logró, con una política inteligente, desarrollar un verdadero monopolio de la tecnología de la primera y esto se complementa conque los Estados Unidos tienen la del maíz. Eso es lo que está detrás de la reunión de Lula y Bush. Pero, la posibilidad de desarrollar el uso del etanol es anatema para el monopolio petrolero de la OPEC. De ahí que Chávez, que ya está llegando al límite de la capacidad de despilfarro financiero de las riquezas generadas por PDVSA, de pronto haya descubierto que a él no le conviene el desarrollo del etanol. Eso es lo que está detrás de todo este debate.

    Fidel es solamente el vocero de Chávez en este lío y, como le dijera el canciller brasileño Amorín, con la gentileza usual de Itamaraty, está “anticuado”. Además, agrego yo, de ser el charlatán que siempre ha sido.