
uba ha llegado a la hora cero. La cesión
de poder de Fidel a Raúl es una manera desesperada
para asegurar la continuidad de su régimen. Alarcón
quedó fuera de la distribución de poderes ''temporales''.
No sabemos qué otros jerarcas se sentirán igualmente
ignorados. Por su parte, Raúl ha hecho mutis. La
gente está acostumbrada a que Fidel los orienta ante
cualquier hecho, Raúl carece del carisma para
hacerlo.
Además, el pueblo le tolera a Fidel cosas que no le tolerará
a Raúl. Fidel se da cuenta y muchos otros dentro del
régimen también. La gente quiere mejorar sus
condiciones de vida y la continuidad del régimen es
perpetuar el miasma actual. Los cambios son
esenciales. No sé cuánto tardará pero, en mi opinión,
se ha iniciado el desmerengamiento del régimen.
Para mejorar las condiciones de vida del pueblo hay que
ponerse de acuerdo con los americanos. Ellos son la
fuente de divisas, por exportaciones e inversión más
lógica para Cuba, para no hablar de la seguridad
nacional. Por eso la aceptación de una fórmula por
Estados Unidos es una condición sine qua non de los
militares cubanos para darles su apoyo. Eso de la
invulnerabilidad militar no se lo cree nadie en el
MINFAR. Los militares demandan una salida que les
ofrezca garantías de que es aceptada por el gobierno
americano. Por eso Raúl lleva años cultivando a los
generales del Pentágono. Pero la Ley Helms-Burton se
aplica igual a Raúl que a Fidel.
Los militares cubanos tienen un papel central que jugar en la
transición. Ellos son los únicos que pueden
garantizar el orden. Sin orden no hay turismo y, hoy
por hoy, esa es la fuente principal de ingreso de
divisas para Cuba. Por eso a mí me parecen
desatinados todos los planes que hablan de disolver
a las fuerzas armadas y excluir a los americanos en
la etapa postcastro. Pero EEUU ha establecido dos
condiciones adicionales: una sociedad libre y
democrática y una economía de mercado.
La primera condición requiere que se elimine la dictadura del
Partido Comunista y se restaure el respeto a los
derechos de asociación, asamblea y libertad de
expresión que garantiza la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. Hay que restaurar la
independencia del poder judicial que, aún en época
de Batista, contó con hombres íntegros e
independientes como el ex presidente Manuel Urrutia
Lleó.
No soy partidario de que se exima de responsabilidad a los
que han asesinado y torturado opositores. Por otra
parte, no creo que la mayoría de los militares sean
responsables de esos atropellos, opino que muchos de
ellos los repudian. Tampoco comparto la posición de
hacer a los militares culpables meramente por ser
miembros de las fuerzas armadas. Ahora, más que
nunca, apoyo el registro de esbirros y la campaña
recién iniciada de promover la desobediencia civil.
Hay que liberar a los presos.
En cuanto a la economía de mercado, creo que lo primero que
hay que hacer es liberar a los cubanos para que
actúen por cuenta propia. Paralelo a esta política,
se debe ir desmantelando el aparato estatal creado
para el acopio y distribución de todos los productos,
ya sean de inversión o de consumo. Igualmente debe
hacerse con el mecanismo estatal de fijación de
precios. Creo que no se debe desmantelar ninguna
agencia estatal hasta que se esté seguro de que
existe una capacidad adecuada en los mecanismos
privados para atender la función.
Soy de opinión de que hay que compensar a todo el que fue
privado de su propiedad, ya sea una vivienda o un
negocio, sin una debida compensación. Pero esto debe
quedar subordinado a echar a andar la economía de
nuevo. No podemos caer en el error de Alemania del
Este, donde hicieron de la devolución de propiedades
un mecanismo tan rígido que paralizó el proceso de
inversión.
De igual manera, debe compensarse a las víctimas del régimen
que han perdido la vida o la libertad por oponerse
al régimen. Igual debe hacerse con los que fueron
enviados al servicio del régimen en misiones
internacionalistas. Hay que encontrar un mecanismo
que les garantice a los beneficiarios del régimen
que no se les va a despojar arbitrariamente de lo
que tienen. Los procesos de privatización deben
reconocer a los obreros y gerentes de empresa la
propiedad de una porción del capital de las mismas.
Ha llegado la hora de iniciar conversaciones entre la
sociedad civil dentro de Cuba, gente del exilio y
grupos dentro de las fuerzas armadas para llegar a
un consenso sobre todas las cuestiones relacionadas
con el tránsito a una Cuba libre, próspera y
democrática. No se puede dejar a Raúl y los otros
testaferros designados por Fidel que decidan el
futuro de Cuba.