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EN AUSENCIA DE FIDEL Y
RAÚL
Dr. Ernesto F. Betancourt
Desde Washington, D.C.
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a ausencia de Raúl en el Karl Marx durante el
primer día de actos por el aniversario de las fuerzas
armadas revolucionarias revela la debilidad del régimen
castrista. No tan sólo está fuera de acción el Máximo
Líder, sino que ahora se ausenta, sin explicación, el
heredero designado del poder. Entre los que quedan,
presidió el acto Juan Almedia, quien comparte con Ramiro
Valdés y Guillermo García, el título de comandante
histórico de la Revolución. Por su parte el picúo de
Chávez dice que Fidel le escribió que va a renacer, como
Ave Fénix, después de cuarenta años en el poder.
Al momento de escribir estas líneas, no han
explicado las razones para la ausencia de Raúl en el
Karl Marx. Es más, un despacho de EFE aclara que tampoco
se ha dicho si estará presente en los otros eventos que
programan los herederos del pintor ecuatoriano Oswaldo
Guayamasín, ya fallecido, para celebrar el cumpleaños de
Fidel. ¡Tremendo papelazo! Postergaron los festejos de
cumpleaños desde Agosto a Diciembre porque se anunciaba
que el hombre ya estaría recuperado y, ahora, no tan
sólo hay dudas si aparecerá, sino que el heredero, que
se rumora padece de cirrosis hepática por haber abusado
mucho de la botella, tampoco hay garantía que asista a
los festejos.
Ramirito debe estar en la conspiradera por lo alto.
Los generales de la oligarquía raulista, los cuáles ven
con desconfianza a Ramirito, deben haberse quedado
erizados ante dicha ausencia. Posiblemente ellos sepan
mejor que yo cuál es la verdadera razón. Puede que sea
por la salud de Vilma, esposa de Raúl, quien se rumora
está tan mal de salud que ha pedido la trasladen a
Santiago de Cuba para morir en su ciudad natal. Sea cual
fuere la verdadera explicación, estas ausencias no dan
seguridad a nadie de que montarse en el carro de un
viejito beodo de 75 años, como Raúl, es una fórmula que
garantiza el futuro. Hombre, tampoco lo es montarse en
el de Ramirito quien tiene 74 años y, si recuerdan, ya
tuvo un desmayo cuando una de las marchas en el
Protestódromo frente a la Sección de Intereses de
Estados Unidos. Nada, la cosa no pinta bien para la
oligarquía político-militar-industrial que tanto
impresiona a muchos Castrólogos.
Además, por ahí andan Lage y Alarcón, sin dejar
fuera a Pérez Roque y sus talibanes. Cierto que ninguno
de ellos tiene acceso directo al poder militar que
pueden movilizar generales como Rosales del Toro,
Cintras Frías o López Miera, para no mencionar a
Abelardo Colomé del MININT, quien me dicen quedó
seriamente escorado por una mordida de uno de sus perros.
Todos estaban en el Karl Marx, disfrutando de la culta
velada artística que les habían montado.
Estos lacayos ambiciosos estarían preguntándose cómo
asegurarse de que, pase lo que pase, ellos iban a
retener sus privilegios. Momentos así los vivieron los
que rodeaban a Batista hace medio siglo. Igual pasó más
tarde, en la Unión Soviética, con aquellos viejitos que
saludaban al unísono, como si una varita mágica les
moviera las manos, durante los desfiles ante el Kremlin
en la época final de Brezhnev y después.
La realidad, señores, es que el régimen fidelista
llegó a su fin. No puede haber una sucesión basada en
perpetuar lo que ha fracasado. Todos dentro de la élite
del régimen, están acostumbrados a recibir ordenes y
pasarlas a los de abajo. Han perdido la capacidad de
pensar con sus propias cabezas. El futuro pertenece a
quienes tomen la iniciativa y, por primera vez, ofrezcan
soluciones a los problemas a partir de lo que aspira el
pueblo, haciendo una apertura democrática y liberando la
iniciativa privada.
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