
AÚL ENFRENTA MIL PROBLEMAS. Fidel está
obviamente bajo tratamiento y muy débil. Dentro del
régimen hay la esperanza de que se va a recuperar lo
suficiente para tener vigencia, aunque no dé la cara.
Para mí, el plan es que renazca como un Ave Fénix,
dramáticamente, con motivo del festejo de su
cumpleaños postergado para el 2 de diciembre. La
reciente aparición de Fidel en la televisión refleja
que algo anda mal.
Los líos surgen a granel, tanto en lo interno
como en lo externo y todo se paraliza porque Raúl no
se atreve a actuar. Hay dos razones. Una, no se
siente seguro de si la gente lo va a obedecer. Otra,
si lo que hace desagrada a Fidel, éste puede
humillarlo con una declaración desautorizándolo. El
grupo dirigente trata de presentar una línea de
continuidad y cohesión. Raúl abandonó la fórmula
china al denunciar en el Congreso de la CTC como
“basura del capitalismo neocolonial” la economía de
mercado que demanda EEUU. Se nombra Ministro al más
díscolo y difícil, Ramirito, para que no haga olas.
Alarcón reitera que todo está en calma, pero insiste
en que Raúl tiene que contar también con él.
Sobretodo, si el interinato termina por el
fallecimiento de Fidel.
El problema interno mayor es la insatisfacción
del pueblo ante el fracaso olímpico del sistema
económico del régimen. En vez de la solución lógica,
que sería una mayor apertura de la economía y la
expansión de la iniciativa privada, como se hiciera
en 1994 cuando el desplome de la ayuda soviética, la
única opción para Raúl es la represión. Eso es lo
que significa la Resolución 188/2006, del Ministerio
del Trabajo y Seguridad Social (MTSS), revisando los
reglamentos disciplinarios de los centros de trabajo.
Efectivo el 2 de enero del 2007, el objetivo de
los nuevos reglamentos es que la gente sea puntual,
que no se ausenten indebidamente y que pongan fin a
la corrupción masiva que agobia a todas las empresas
estatales. O sea, dejar de “resolver”. Los cubanos
sólo tratan de reconciliar los altos precios de los
productos con los bajos salarios que reciben en
términos de poder adquisitivo real. En el antiguo
Bloque Soviético, los trabajadores decían “el
sistema pretende que nos paga y nosotros pretendemos
trabajar.” La solución en Cuba ha sido mucho más
compleja y las medidas autoritarias bajo el
interinato de Raúl fracasarán. Es más, pueden
resultar en la temida explosión social.
Al mismo tiempo, la disidencia ha iniciado una
campaña de resistencia civil bajo el lema de “Yo no
coopero”. Esto está dirigido primariamente a los
actos de repudio. Esta denigrante práctica es una
manifestación del matonismo que ha servido de base
para la conducta de Fidel toda su vida. Con
recompensas materiales por hacer actos de repudio, e
impunidad al gozar del apoyo de la policía, los
matones que participan en ellos se sienten
envalentonados para llevar el terror a los
disidentes.
El “yo no coopero” es una respuesta muy
apropiada al momento actual. Máxime si se le vincula
con el registro de esbirros que está recopilando el
Departamento de Estado de EEUU. El régimen no puede
garantizar la impunidad a largo plazo. Está llegando
a su fin y, en su momento, tendrán que rendir
cuentas por lo que hacen. Me consta que, solamente
el temor a que les nieguen la visa para visitar a su
familia en EEUU ha sido suficiente para que algunos
rehusen participar en esos actos.
La sucesión es inestable, Raúl necesita que la
gente sepa que Fidel vive. Cuando muera, se suelta
el loco. Entonces empezará la transición.