INFORMANTE DEL FBI LLEVABA A CUBA FOTOS DEL ALPHA 66

 Wilfredo Cancio Isla
El Nuevo Herald
 

 

MIAMI, FLORIDA
(05-21-06)

   D
espués de abandonar Cuba en un pequeño bote en agosto de 1999 y permanecer apenas cuatro meses en Miami, Gilberto Abascal se sintió tan solo y económicamente desamparado que decidió retornar a la isla cuatro meses después, llevándose consigo un preciado testimonio de su estancia en territorio estadounidense: fotografías de líderes, embarcaciones y campos de entrenamiento de la organización anticastrista Alpha 66.

    Abascal y un matrimonio cubano con una menor fueron detenidos por el Servicio Guardacostas a bordo de una lancha, el 7 de diciembre de 1999.

    Cuando las autoridades le interrogaron sobre el destino de las fotos, algunas con la registración de las embarcaciones en primer plano, dijo que iban a ser distribuidas entre grupos disidentes para estimular los cambios políticos dentro de Cuba.

    El relato figura en un documento secreto del FBI, desclasificado y presentado ayer en un tribunal federal de Fort Lauderdale.

    Las revelaciones aportan significativos elementos sobre la trayectoria de Abascal, actualmente informante del FBI y testigo estrella de la fiscalía en el caso contra los activistas anticastristas Santiago Alvarez y Osvaldo Mitat.

    El juicio contra Alvarez y Mitat, acusados por posesión de armas y explosivos, fue pospuesto para el 17 de julio.

    El documento --de siete páginas-- tiene fecha del 10 de marzo del 2000 y resume los testimonios ofrecidos por Abascal, Jorge Luis López y su esposa, Ketty Aramileidy Mederos, tras ser capturados en alta mar con las fotos, un equipo de video y una cazuela de barro.

    Los abogados de la defensa consideran que se trata de una prueba contundente sobre los vínculos de Abascal con la inteligencia castrista desde su llegada a Estados Unidos.

    ''Es absurdo creer el cuento de las fotos'', afirmó ayer el abogado Arturo Hernández, quien representa a Alvarez. ``Este documento descubre una importante conexión del testigo con la inteligencia cubana, y demuestra la falta de comprensión del gobierno a la hora de identificar los tentáculos del régimen castrista y sus agentes en nuestra comunidad''.

    Hernández enfatizó que los hechos ponen sobre la mesa ''no sólo los esfuerzos prolongados'' de Abascal para entregar información sensible a Cuba, sino también ``su capacidad para manipular y fabricar historias''.

    ''En mi vida he tenido nada que ver con el gobierno cubano'', aseveró ayer Abascal, de 40 años, quien declinó ofrecer detalles sobre su relación con Alpha 66.

    ''Pueden decir lo que quieran [la defensa], pero yo tengo más evidencias que ellos'', agregó Abascal.

    Aunque el registro oficial de Abascal como agente del FBI data de agosto del 2005, su colaboración parece haberse iniciado al menos cuatro años antes.

    En documentos anteriores entregados por la fiscalía, Abascal admitió haberse comunicado con agentes castristas durante un viaje a Cuba en el 2001.

    En esa oportunidad fue interrogado respecto a una fallida incursión armada que concluyó con el arresto de tres exiliados en el norte de Villaclara.

    El informe del FBI relata que cuando Abascal fue interrogado en 1999 sobre la razón de fotografiar los registros de embarcaciones, manifestó que ''había sido un error del fotógrafo'', y agregó que el entonces líder de Alpha 66, Andrés Nazario Sargen, ``fue avisado de los planes para usar las fotografías en Cuba''.

    Ernesto Díaz Rodríguez, secretario general de Alpha 66, expresó que nunca supo de la relación de Abascal con su organización o Nazario Sargen, fallecido en el 2004.

    ''Está bastante claro que este individuo es espía que operó en interés de un gobierno que figura en la lista de patrocinadores internacionales del terrorismo'', declaró Díaz Rodríguez. ``Jamás nuestra agrupación ha enviado fotos a los disidentes en Cuba''.

    Alpha 66 tiene prohibido tomar fotos dentro de sus campamentos sin el consentimiento de sus directivos. Según el activista, la mayoría de las imágenes que han aparecido posteriormente en los medios oficiales cubanos para desacreditar a la organización han sido tomadas por agentes infiltrados.

    La versión de Abascal es respaldada en el informe por López y Mederos, residentes de Hialeah, quienes justificaron entonces su retorno a Cuba por los obstáculos enfrentados para adaptarse a la vida en EE.UU.

    El matrimonio arribó a Miami Beach el 21 de octubre de 1996 tras abandonar la isla en una balsa por la zona de Santa Cruz del Norte, al este de La Habana.

    Mederos, quien viajó con un embarazo de ocho meses, tuvo la niña pocos días después de su llegada.

    Ella y su esposo dijeron pertenecer al grupo disidente Maceítos por la Dignidad, pero no pudieron ofrecer al FBI los nombres completos de los tres individuos mencionados como miembros de la presunta organización.

    La mujer dijo conocer a Abascal desde la infancia y que la decisión de retornar en una lancha se produjo luego de que la Oficina de Intereses de Cuba en Washington les negara la posibilidad de regresar legalmente a vivir en la isla.

    En el informe, los investigadores del FBI concluyen: ``Los tres individuos entrevistados parecen ser sinceros en su deseo de regresar a Cuba. Se cree que si estos individuos fueran agentes cubanos, no se les hubiera orientado retornar a Cuba. El hecho de que López y Mederos viajaran con su hija de tres años, le añade legitimidad a su relato, pues es muy poco probable que si fueran agentes cubanos hubieran tenido que regresar en una pequeña embarcación con la menor''.