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LOS HURACANES GUSTAV E IKE ENFATIZAN
LA NECESIDAD DE UN CAMBIO EN CUBA
Por Mayor General (DCNG-Ret.) ERNEIDO A. OLIVA
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Por las razones mencionadas, yo recomiendo
fuertemente que por el bien de la nación, Fidel
y Raúl Castro se separen inmediatamente del poder y
que comience rápidamente un diálogo entre los
líderes de un nuevo gobierno, de la oposición y la
comunidad exiliada cubana. >>>>
El
Consejo Militar Cubano Americano (CAMCO) ha
desarrollado un programa titulado “Construyendo
Puentes” que tiene dos objetivos principales.
El primero asistir a las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR) y al pueblo
cubano en la implementación de una transición
pacífica y ordenada hacia la democracia. El segundo
consiste en asistir a personas dentro de estos dos
grupos, personal o colectivamente, durante momentos
de necesidad imperiosa como en los casos de
desastres naturales o producidos por el hombre. Como
presidente de CAMCO, estoy convencido que los
destrozos que han dejado a su paso Gustav e Ike en
Cuba, puede catalogarse en estos momentos como
catastróficos.
Como resultado de los dos huracanes, Cuba ha
sufrido grandes destrucciones en 169 de sus
municipios. Un nuevo reporte indica que 514,875
viviendas han sido daňadas a todo lo ancho y largo
de la isla, 3.2 millones de cubanos permanecen sin
electricidad, casi 350 puentes desaparecieron, 600
pozos de agua daňados, por lo menos 150,000 personas
permanecen sin techo, muchos de los cuales necesitan
asistencia médica, y por al menos el 75 por ciento
de la agricultura de la isla ha sufrido daňos.
Mientras, se ha reportado ampliamente que el
gobierno cubano, liderado ahora por Raúl Castro, ha
rechazado dos veces la ayuda ofrecida por el
gobierno de EE.UU. El cual es el único país en el
mundo que posee la capacidad y los recursos
necesarios para proporcionar la asistencia masiva
requerida. En cambio de la ayuda, los Estados Unidos
sólo han pedido que se permita la visita de un grupo
de examinadores para asegurarse de que sus recursos
serán utilizados de acuerdo con las necesidades y en
cumplimiento con las leyes y la misión humanitaria
de los Estados Unidos de América.
La excusa proporcionada por el
gobierno cubano para rechazar la ayuda americana es
que ellos cuentan con los profesionales necesarios
para determinar los daňos y las necesidades del
pueblo. En vez de aceptar la ayuda propuesta, Raúl
Castro está pidiendo que las regulaciones del
embargo que impiden a Cuba obtener créditos privados
de compaňías estadounidenses sean levantadas. Lo que
Castro realmente quiere es tener acceso a fondos
internacionales para poder mantener sus cárceles
llenas de prisioneros políticos y continuar
oprimiendo a su pueblo. Sin embargo, él tiene que
comprender que bajo las presentes circunstancias y
las leyes vigentes, el embargo no puede ser
levantado porque Cuba no ha cumplido ninguna de las
condiciones establecidas por el Presidente y el
Congreso de los EE.UU, principalmente el comienzo de
un proceso netamente democrático.
Por fin, el gobierno cubano ha
admitido que no posee los recursos necesarios para
enfrentar el desastre y proporcionarle al pueblo
cubano la ayuda que requiere en estos momentos.
Como resultado, el pueblo cubano se verá frustrado y
furioso al comprender que el gobierno no puede
suplir sus necesidades. Ellos pudieran rehursar
seguir escuchando la misma letanía que han sido
obligados a escuchar durante casi medio siglo. Lo
que el pueblo desea oir ahora, no son promesas
vacías como las que recibieron después de Vilma,
Flora, Lili y otros ciclones que azotaron
anteriormente a la isla. Lo que los damnificados
necesitan son recursos reales y urgente ayuda
humanitaria que sólo otros países extranjeros pueden
proporcionarles.
CAMCO, compuesto por hombres y
mujeres que han servido en las fuerzas armadas está
listo para ayudar ahora y tratar de asistir en la
prevención de futuras tragedias similares a las que
están destruyendo la isla de Cuba en estos momentos.
Nosotros hemos tenido y tenemos muchas diferencias
con el gobierno cubano; sin embargo, este no es el
momento de focalizar nuestra atención en pasadas o
presentes discrepancias. Los huracanes Ike y Gustav
nos han proporcionado la oportunidad de poner a un
lado nuestras diferencias políticas e ideológicas y
poner a Cuba y a la familia cubana en primer plano.
Deseamos de todo corazón que nuestro llamado a
trabajar con nuestros oponentes políticos para
ayudar al pueblo cubano no caiga en los oidos sordos
de la élite gubernamental. Por las razones
mencionadas, yo recomiento fuertemente que por el
bien de la nación, que Fidel y Raúl Castro se
separen inmediatamente del poder y que comience
rápidamente un diálogo entre los líderes de un nuevo
gobierno, de la oposición y la comunidad exiliada
cubana. De esta forma, el pueblo cubano, que ahora
se encuentra sumido en enormes necesidades físicas,
mentales y emocionales, podrá ser proveído de la
ayuda humanitaria necesaria.
¡Ayuda
que los cubanos necesitan recibir
AHORA!
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