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LA AGUILAS HEROICAS Y
LA PALOMA BLANCA DE LA ESPERANZA
Muchos
visitantes de este sitio de CAMCO nos han
preguntado porqué el encabezamiento muestra
regularnente una foto con un par de águilas y una
paloma blanca volando sobre regiones consideradas
las más politicamente volátiles del mundo. El uso de
estos símbolos proceden de dos experiencias personales
de nuestro presidente, el Mayor General (DCNG-Ret.)
Erneido Oliva, una durante la invasion de Bahía de Cochinos y
la otra después, durante su cautiverio. El nos dijo que dos “águilas”,
águilas humanas, habían salvado su vida y la de sus
valientes compatriotas durante el más furioso
combate de Playa Larga y dió crédito a una paloma
blanca por haberle proporcionado la fuerza mental
y espiritual necesaria para sobrevivir dos años de asilamiento
en las prisiones comunistas de Cuba.
En la tarde del 17 de abril del 1961, el Segundo Batallón de
Infantería de la Brigada de Asalto 2506 (reforzado
con tropas y dos camiones pesados del 4to. Batallón
Blindado), comandado
por el bravo y agerrido Hugo Sueiros, se enfrascaba en un fiero
combate contra tropas de Fidel Castro. Mientras que
Oliva, actuando como segundo jefe de la invasión dirigía el combate
con Sueiros a su lado, dos bombarderos B-26 piloteados por miembros de la
Brigada volaron a gran velocidad sobre sus cabezas.
De inmediato los pilotos hicieron contacto con
Oliva: “Puma Uno” llamando a “Maceo”--el nombre de
código de Oliva. Puma Uno estaba piloteado por Jose
Alberto Crespo y su copiloto era Lorenzo Pérez
Lorenzo. El piloto del otro B-26, "Puma Dos", era Osvaldo
“Chirrino” Piedra y su copiloto José Fernández.
Oliva pidió a Crespo que le informara lo que había
observado. Crespo reportó que veía aproximadamente mil
quinientos hombres muy bien armados estacionados cerca del
Central Australia; unos 500 soldados de infantería
se dirigían a atacar a sus 300 hombres. Oliva ordenó
el ataque y los aviones hicieron cuatro pases
lanzando con precision sus cohetes y bombas
explosivas y de napalm
a solo 200 metros en frente de las posiciones
defensivas avanzadas
de
la compaňía de Máximo Cruz. El ataque enemigo fue repelido
exitosamente y las fuerzas castristas
diseminadas.
Poco tiempo después, se escucharon en el radio de Oliva las
voces de los pilotos. “Puma Uno este es Puma Dos,
cambio”. “Puma Uno, vámonos ya, se me han acabado
las municiones … tampoco me queda mucha gasolina…”
“No”, Puma Dos contesta. “Hay alguien que me ha
disparado ya tres veces y voy a atacarlo”. Oliva
observó como uno de los aviones hacía círculos sobre
Playa Larga, mientras el otro regresaba y haciendo un
pase final sobre sus cabezas se dirigió
rapidamente hacia el central para destruir la
ametralladora anti-aérea que lo había atacado. “Dí
en el blanco, lo destruí”, se oyó a Chirino gritar.
En ese mismo instante, dos aviones de caza enemigo,
un T-33 de propulsion y un “Sea Fury”, aparecieron
entre las nubes. Tengo un T-33 en mi cola. ¡Tírale!
¡Tírale! Gritaba desesperadamente Puma Dos. Desafortunadamente, Puma Uno no tenía municiones.
“¡Me alcanzaron! ¡Me alcanzaron! …” Esas fueron las
últimas palabras de Crespo que escuchó Oliva cuando
ambos aviones se estrellaban en el mar de Playa
Larga. Fue un duro golpe para los brigadistas
el ver que esos héroes habían dado sus vidas
proporcionándoles el único apoyo aéreo directo que
habrían de recibir durante la invasión. Los primeros
brigadistas que murieron aquella tarde en el combate
de una hora no fueron de infantería, sino cuatro
pilotos. Desde aquella operación militar, Oliva ha se ha
referido siempre a la tripulacion de los dos
bombarderos de la Brigada que perdieron sus
vidas en Playa Larga como
“MIS ÁGUILAS HERÓICAS”.
Más tarde como prisionero de guerra en una pequeňa
bartolina del Castillo del Príncipe, Oliva observó a
través de una diminuta ventana a una paloma blanca
que volaba en círculo sobre las altas torres del
castillo y que
finalmente se posaba en el marco de una ventana de
la torre que
encaraba su mazmorra. Oliva recuerda que la paloma se
mantuvo allí, sin moverse, mirándolo por un tiempo
que pareció interminable. El dijo sentir que aquella
paloma blanca le había llevado a su celda una gran esperanza
de libertad y al mismo tiempo le había trasmitido la
fuerza mental, espiritual y física necesaria para
sobrevivir los siguientes dos años de cautiverio que
pasaron antes de que pudiera reunirse de nuevo con su esposa y pequeña hija.
Es por esto que CAMCOCUBA utiliza las águilas y la paloma
blanca
para representar
la libertad y la
esperanza.
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